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sábado, 7 de septiembre de 2013
martes, 3 de septiembre de 2013
Me advirtió con cínica risa...
Me advirtió con cínica risa
que si quedaba enamorada
perecería bajo sus huellas
y yo seguí el esbozo de su ruta
ensoñé su vana alegría
el lirio helado de su pecho.
Insistí en aliviar el miedo de su
paso
y bajo él quedé, tal y como lo
predijo
¡Advertida estaba ya!
la demora de su voz
la noche postergada
me lo gritaban en lo abrupto
¡Ay!
Irremediable su presencia
insostenible su recuerdo
¿Cómo olvidar de su enigma?
No sé por qué ahora
súbitamente también río;
lánguida, tenue, desencantada.
Yorela B.
domingo, 21 de julio de 2013
El cielo,la mar y el escampe
El fantasma que cubre el mar entero
lo baña de una tersa neblina
golpea su impostergable anhelo
golpea su impostergable anhelo
el ansia se ha vuelto un escaramujo que tiembla entre sus piernas
y así, abierta la noche se introduce
en una brizna que descubre toda su carnosidad de ámbar
Un arrullo lejano que no alcanza la sombra que se oculta bajo los árboles
y el cielo habla de nocturnos recuerdos
de penas se despoja
y semi desnudo se deja acariciar por la madrugada
se lesiona, raso, infantil y enamorado
de penas se despoja
y semi desnudo se deja acariciar por la madrugada
se lesiona, raso, infantil y enamorado
Lengua de mariposa
en su hendidura
en su hendidura
¡dulce envenenamiento!
¡Qué grato estaba en el fulgor de su mañana!
El mar le escueza las heridas
gime y rompe en lluvia
se lavan las rocas
se entibian el carey
y la escampada descansa al fin
de aquél amor
de amor, por fortuna..
Yorela B.
El mar le escueza las heridas
gime y rompe en lluvia
se lavan las rocas
se entibian el carey
y la escampada descansa al fin
de aquél amor
de amor, por fortuna..
Yorela B.
Cristina
Muda su boca se erizaba en mi mejilla
muchacha roja, blanca espesura
taiga que mis manos hiela,
dame otra vez de tu risa
Jamás en tus brazos me he hallado
no sé de tus límpidos cantos
ni de tu aroma de violeta entreabierta
No conozco la sombra de tus senos
ni el movimiento del amor que te condena
Sólo hoy recuerdo los largos ríos que nacían de tu cabeza
la llanura de tu pecho agitándose y la mirada perdida entre las tinieblas
la brisa de tus palabras necias y los versos de tus manos ciegas
Sólo conozco el rostro joven,la cándida manzana donde las mejillas se admiran
la voz de niña que busca el juego y las caricias
sólo en un sueño de estelas marinas
podré encontrarme con el beso en tu sonrisa.
Yorela B.
martes, 5 de febrero de 2013
Porque eres tan triste necesito el juego de tus manos
Acariciar esa tristeza y caer en esa breña
Llenarme la garganta del tierno musgo
¿Escuchas mi canto?
¡No despiertes!
Siente las dunas de mi sombra
Y llévatela lejos
Huye y se valiente
Cuéntale del sueño de la noche coral
De los secretos de la palabra inmatura
Y déjame a mí, cansada entre las esquinas
Abierta y roja entre lo oscuro de tu llanto
Se cuidarlo y también beberlo
Y aunque envenenada me ahogue
¡Incruento encanto sin sombra!
Ebria de nostalgia tendré que matar el último encuentro
Y si acaso se te posara en los labios
La cadencia de esta flor ruborizada
y embelesada
Rechaza su clemente soledad
Y así
Ambos, los solitarios, irán de la
mano
…
Entonces, se callado
se el desvarío de mi tiempo
¿Escucharás mi canto?
Y si no, ¿La lejanía de su eco?
viernes, 11 de enero de 2013
Laja de Kichou
Encuentro en la manzana de su mejilla
Una pequeña brecha
avergonzada
Aproximo la noche con
mi mano
Hacia aquella
pincelada
Y la ensucio de un
rojo escarlata
Con la huella de mi pulgar amancillado
Es la tintura de mis
labios
La que ha marcado su
rostro
Como la carta de un
amante chino
Y el olor triste de
su risa
Se endulza con mi
boca
Ahora la tinta
chorrea en mi pecho
Sus penas caen,
ruedan por mis senos
Y no hay nada más
Solo el arranque del
encuentro
El canto adormilado
El incienso de su
boca
Yorela B.
Yorela B.
jueves, 7 de junio de 2012
El recuerdo
Nocturna y salina
ésta caída deja en cada una de las esquinas de mi habitación
trozos de mi piel que juraron nunca quedarse sedientos
Aquél corazón encajado en la tormenta
deja derramar su sangre en mi espalda
perfora el sueño
la ternura
y mi vientre
que deshila su monte
en estas sombras violetas
en estas ocres mordidas a la nada
Y esta comezón del tiempo y la espera
de añorar la carne humedecida por mi palabra
sentirme cubierta por el fantasma de su pecho
saber de su tibia saliva curando heridas
delirantes dolores
irrisibles sentencias
Es así, desnudo y tremebundo horizonte ante mi rostro
ante cada latir mutilado por las noches que me han pisado
todas aquellas que han formado una laguna insípida
y me han arrancado de su carne
así con este lascivo palpitar he de regresar y encontrar la cura de este recuerdo asfixiado
y lamer al fin cada paso, cada huella y cerradura de su cuerpo.
Yorela B.
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