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domingo, 22 de abril de 2012

Incrédula y sumisa dejo que caiga tu ternura entre mis manos

Aquí he esperado desde que el alba nació de tus labios

Te invoco cada que el recuerdo muerde los míos

Y me baña la nuca tu espeso aroma del que espero inundarme un día

¡Yo espero! Espero paciente y cada que tu voz nombra a esta ingenua

Todos mis ardores se evocan a ti y aun así me petrifico con el olor de tus palabras y tus miradas

Así me transporto, curtida de aquellos impertinentes a los que les temes

Me encuentro tan trémula de esperanzas

¡Que tu tibio roce sea mío al fin y que, ¡Ay!, el tiempo se escurra entre este asfalto y que sea al fin la mañana en que nuestras sombras se junten y sumerjan la carencia entre el fango y los charcos.

Aquí espero

Aprendo a saberte, te dejo saberme

Y asciendo temblorosa entre tus sueños muertos

Para cantarte poemas que se tornen miradas furtivas

Sé esperar, sé encarcelar la locura de estos labios delirantes

Sé perder la locura de los días que llevo en la mansedumbre de mi agonía

Espero y te invoco de entre las sábanas y las aulas

De entre los pasillos y las siete de la mañana.

Yorela B.

sábado, 31 de marzo de 2012

Neblina en mis ojos.

¿Qué ha quedado de estos sorbos de alegoría?
¿Cómo de éste hermoso vértigo nos caímos al eco de mi garganta?
Ya he sentido entre mis falanges nerviosas tu corazón derramado y tremendo
¡Qué hambrientos esos días!
¡Qué sucios estábamos y qué necios éramos...!
Aún recuerdo avenidas, aires que escupían flores, pupilas que mostraban cielos oscuros
los cielos más hermosos y derramados sobre tu rostro desnudo
Esta imagen tan inmersa en mi pecho enlutado
se esconde entre las sombras asustadas de mi habitación
se recoge entre las sábanas y se cubre de cabellos enredados en mi nuca
Sin tregua se abaten en mi cuerpo los delirios del desencanto
azotan mis órganos y mi esencia se diluye entre mi decadente columna
¡Neblina en mis ojos!
¿Cuánto más sujetarán mis piernas esta condena infructuosa?
Que el caudaloso aroma dulce pronto vuelva a bañar mis pulmones
y que la sentencia no me aleje de ésta hermosa llama que se me presumía eterna
Yorela B.

lunes, 9 de enero de 2012

Él lleva consigo mi vestigio entre su muerte,
le he pedido que me lleve....

Así,alza entre sus brazos la feroz veracidad
Grita en mi nombre el suyo a pesar de que la hiel abrume nuestro camino
aunque aquél sofocante escenario intangible de la soledad me acecha
acaricia cual nube el cielo raso y cura con tormentas mis heridas
sabe del contorno y de las ensoñaciones húmedas y cóncavas que terminan siendo mujer
conoce el tiempo que tarda recorrer las falanges
ha probado el sueño y la ciudad
ha robado hambre y ha cepillado mujeres con cabellos tan largos como el mar.
Sueño con nombrarlo en cada suspiro, en cada voz y mirada
Y aunque aquél atrevimiento me despoje de todo cuanto me tenga sembrada de la tierra
Me arrancaré sin yerro alguno
y seguiré encendiendo el rostro de ebrio enamorado

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Frío de Luna

Me has sujetado del cuello como un cachorro perdido

me has ilusionado con efusivo amor

me besaste el sueño y despertaste el agua encandilada

Calmaste efluvio doloroso y me lanzaste a luchar contra el sol y la calle

Con dientes inmersos en el cuello de la suciedad

me arrojaste para colmarme de ideas nuevas, dóciles caricias

Pero ahora como insulsa guerrera

Acaricio el dolor de los meses

Al darme cuenta que sin tu dulce penumbra

el corazón se me desflora solemnemente

Como indiferente marcial

me miraste como se mira al suelo frío de Luna

Enternecido pero con altruismo

Sobaste mi rostro herido de lágrimas y lo llenaste de labios puros que aún juraban amor

Yo creyente de tan sutil dogma, me arrojé aquella imagen gloriosa que anhelaba

Aquél espacio fútil de la monotonía, aprendió a morir entre las almohadas y las sábanas

Y bien sabiendo que tu corazón era tan impío de la vida

Tan desesperante de tu tiempo

Amé tu susto de muerte

Y desde entonces, sueño de amor

Juro aguardar a cada latido

Antes de que la bruma le atenúe el

Y se agote esa árida belleza de tu corazón

Yorela B.

viernes, 3 de junio de 2011

¡Fuego!

¿Dónde podré llevarte, ahora que estás tan limpia e iluminada?
¡Te abrazaste tanto a la tierra, te comiste tantos árboles y caracoles...! Ya no podré rescatarte, libaste del amor, fruto viscoso y caliente.

Qué desvarío imaginar que atesté en tu laguna y que gritamos tu nombre
conducimos tu mano como ave cansada para volverla metal en su fragua, ser errante
que caía en el vientre materno, para penetrar en el desierto hendido de tus piernas

Tenías todas las noches, todas las lunas en la garganta
tenías todas las rocas en los senos y toda la muerte en la espalda densa...
¿Dónde podré soltarte?
La calle debe mirarte, el lodo debe absorberte y el Sol agradecerle a tus pies naranjas como vírgenes durmiendo

Cuando te lances a un cielo raso, procura mancharle, ensuciarlo con tu piel ígnea, maravillosamente efímera y así, devora cuanta ave y polvo y corazón te permita tu sangre.
Aquí espero, debajo de esta sombra de casas y perros
bajo esta suave quemadura de ciudad
a un beso que baje y arranque finalmente
pesadumbre de vida y risas de sal...

Yorela B.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Yo te pregunto a ti, sangre taciturna

¿cuánto por tres cabezas morenas que yacen en la tierra húmeda?
¿Cuánto por esos hombres que de sus uñas nace el lodo y la flor?
Niñas que caen de las ramas de los árboles, sexo urdido a la raíz.
Todos gritan tus voces, pueblo, todo hombre y dama con láminas blancas
láminas rojas
y tú agachando la sombra, sin darte cuenta de cañones y marchas
recojes granos y sueño
No importa, ya
cuánta voz si tu triunfo sigue siendo trabajar con el Sol que quema la nuca
si el sudor te baña para refrescar tu callada garganta

Tortilla de centeno que se hace bola al tragar
curtida mano que alcanza el totol.
!Qué negras piedras que son tus mujeres, tierra de bronce y lágrimas quedas!
No hay más hambre en esos reclamos
sindicatos rojos
Hombres que se dejan la barba larga y abandonan el sofá
para hacer el amor en petate

Si la lluvia lavara el semblante perdido
el hambre de gusanos
y la madre morena
¿Cuántas flores abiertas y cuántos Toños, Rogelios y Margaritas?

Se caen las montañas en manos amargas
hambrunas que caen al musgo quebrado
desnudos pies rotos
desnudo y seco el seno de su pueblo
alimentará dos veces más a sus cosechas.

Yorela B

miércoles, 11 de mayo de 2011





¡Qué caricias más eternas, qué caliente el aura que nos rodea esta noche!
aunque lejos los cuerpos, sudan el alma y el viejo tango atorado en tu cabello de nube y escarcha
No lloréis más por el seno de vuestra madre, que aquí está la niña para curar sangre fría y azulada. Cuando despiertes, blancura en tu frente encontrarás y Soledad
será dulce ofensa de esta hermandad de sábanas
que cantan el escampe de un añejo atardecer


Yorela B.